Tribuna 12 - Jimmy Oyuela
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Messi, que haríamos sin ti, el grito de los hinchas del Barcelona,

El himno del Barça suena en Europa porque toca Messi. No  quedará más rastro del paso azulgrana por Eindhoven que el gol del 10. La  jugada y el tiro del rosarino hipnotizaron hasta al guardameta Zoet. El PSV  solo encontró la red con 0-2. Antes la madera devolvió hasta tres remates del  equipo de Van Bommel. Únicamente el marcador le dio la razón al Barcelona,  torpe en el juego, reiterativo en la pérdida y las concesiones defensivas, solo  redimido por su capitán Messi.  

 

Aburre y se aburre el Barça, mustio en noviembre, como si hubiera  encogido con la lluvia, pesaroso en la Liga y en la Champions. Ha perdido el  hilo, quizá por el agua o puede que por el frío, y juega lesionado, contagiado  el equipo por las dolencias de sus futbolistas, el último Umtiti. Incluso Ter Stegen tiembla con los pies después de sacar muy bien las manos,hasta que fue  abatido por el perseverante De Jong.  

 

 

El PSV acostumbraba a comenzar muy bien los partidos para acabarlos mal  en la Champions. Juega siempre con los mismos futbolistas y tiene por tanto un  equipo muy conjuntado y también rápido, débil en defensa y fuerte en ataque,  sobre todo por la velocidad de Lozano y Bergwijn. Van Bommel potenció todavía  más las transiciones de sus dos delanteros porque retrasó un poco a su ariete,  el rematador De Jong.  

 

 

A los tres minutos, Ter Stegen ya había intervenido dos veces con mérito  ante la pasividad de sus compañeros, extraviados, sin línea de pase ni finura,  desconectado Messi, quien en ausencia de Luis Suárez se situó como falso 9,  escoltado poDembélé y Coutinho. No entraba en juego el rosarino, fallaban en  la entrega Busquets y Rakitic y los holandeses no paraban de enfocar al marco  del Barcelona.  

 

 

No había más azulgrana que Dembélé cuando Gastón  Pereiro remató al palo izquierdo de Ter Stegen. El Barça no tenía el control  del juego, falto de volantes de toque, entregado al físico de Rakitic y Vidal, escondido Coutinho mientras Aleñámiraba el partido desde el banquillo  y Riqui Puig se refugiaba en la grada del PSV Stadion. Valverde, un técnico de  club, siempre fue respetuoso con las jerarquías del vestuario, también en  Eindhoven.  

 

 

No había en la cancha un futbolista que armara el juego, juntara al  equipo, marcara el ritmo, expuesto el Barcelona a los disparos de Pereiro. Todo  le quedaba muy lejos al Barça: el compañero, el balón, el partido y el PSV. No  había posición, ni posesión y menos presión en la improvisada formación de  Valverde, indultada por los holandeses, sin puntería ni suerte, superiores al  Barcelona.  

 

 

Nadie daba con Messi. Hasta que los azulgrana encontraron respiro en el  córner a la derecha de Zoet. Un par de saques de esquina y dos tiros que los  holandeses sacaron debajo de los palos rehabilitaron a los azulgrana y al 10.  El rosarino encontró a Alba y empezó a acelerar y a chutar a la portería del  PSV. Los dos equipos intercambiaron llegadas al área hasta el descanso y la  madera devolvió dos remates seguidos de De Jong y Dumfries.  

 

 

El correcalles continuó en la reanudación, como si los dos equipos  hubieran decidido resolver el litigio a la carrera, ambos confiados a sus  delanteros ante la falta de medios y defensas, solo sostenidos por sus  irregulares porteros, especialmente Ter Stegen. Sin ninguna autoridad, el  partido se convirtió en una lotería cuando compareció Messi. El 10 se apoyó en  Dembélé y eliminó hasta cinco rivales antes de chutar al palo del portero Zoet.  El guardameta quedó paralizado por lajugada del 10. Aunque el paisaje invitaba  al sosiego barcelonista, a tomar y descansar con la bola, el equipo no se  serenó ni siquiera con un segundo gol, materializado por Piqué a la salida de  una falta botada por Messi.  

 

 

Errático y confuso, sin mando y sin pelota, muy vulnerable, el plantel  de Valverde se resguardó en Ter Stegen. El portero contó hasta 24 remates del  PSV, ocho a portería, señal inequívoca de cómo fue el partido y de la mala  actuación del Barcelona, invicto en cualquier caso en la presente Champions, ya  clasificado como primeros de un grupo después de unos buenos partidos contra el  Inter y el Tottenham. Aquellas actuaciones, sin embargo, han quedado en el  olvido después del encuentro de Eindhoven. Al Barça le cuesta tanto jugar al   fútbol que solo es reconocible cuando tiene la pelota Messi.  

 


Elpais.com  


Foto: Getty Images 

 

 



Fecha: 30 de Noviembre de 2018
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