Tribuna 12 - Jimmy Oyuela
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Champions: Un pálido Real Madrid venció con lo justo 0 x 2 a una Roma sin contundencia

Volvió a ganar el  Madrid y pasó primero de grupo, quinto árbol de  Solari que quizá siga ocultando el bosque. Porque durante 

un tiempo tartamudeó en la salida de la pelota, se vio desbordado racheadamente  por un Roma mermadísimo y llegó al descanso  pidiendo la hora. Luego le regalaron un gol y fue  el Madrid de la Champions, que es su lengua materna. El  encuentro sacó de olvido a Llorente, fortaleció a  Courtois y levantó el castigo a Marcelo, Kroos y Bale.  

 

  El partido arrancó  entre la clasificación, asegurada por el triunfo del Viktoria Plzen, y la  conmoción por la exclusión de Isco, que esta parte  de la condena la cumplió en la grada. Titular en todos los partidos en  que ha estado disponible con Luis Enrique ha acabado por quedarse fuera  de entre los 18 mejores para Solari, una exageración inexplicada. "Es  uno más", explicó en la víspera el técnico. Pero la realidad es que es uno  menos.  

  Sin él camina el  Madrid entre la recaída y la convalecencia con la inestabilidad de la  nitroglicerina. Un trayecto peligroso que revela problemas coyunturales y  estructurales. De los primeros sobresale que gran parte de sus futbolistas  andan bajo mínimos, a mucha distancia de su verdadera capacidad, en un bucle  anímico, físico y futbolístico. En el grupo caben Varane,  Ramos, Modric, Kroos, Bale, Asensio.

 Pero también se detectan daños  estructurales. La presión alta de Eibar y de los primeros minutos en Roma le  ahogó. No hubo salidas porque no hubo apoyos ni desmarques ni, en definitiva, un  plan para escapar de esa ratonera recurrente. Eso le obligó a  salir en largo, maniobra que va a contramano de su juego. Y si sufrió menos que  en Eibar fue porque Solari puso a Marcos  Llorente, el único futbolista frontera en ausencia de Casemiro. Quizá en esta  travesía en el desierto el Madrid haya encontrado un jugador que andaba en  paradero desconocido.  

  

De  los apuros a la sentencia   Con todo, de  salida, el peligro anduvo más cerca de Courtois  que de Olsen, a pesar de las cuatro bajas anunciadas del Roma, más la de Dzeko, el orgullo de su  artillería, más la de El Shaarawy, que se rompió a los 22'. El equipo de Di  Francesco amenazó con ataques selectivos, espaciados, sin continuidad, pero que  le dejaron a las puertas del gol en la primera parte. En  la misma jugada encadenó dos oportunidades (parada con los pies de Courtois a  Kluivert y latigazo fuera de Kolarov) y al filo del descanso, Under, a puerta  vacía, mandó la pelota a la sede del CONI. También pidió el  Roma un penalti de Lucas Vázquez por mano clara sin que pudiera determinarse si  fue cerca o dentro del área. Mientras, el Madrid seguía en Eibar, en Sevilla,  en el Camp Nou, en Babia.  

  Incapaz de salir de  aquello por sí mismo, acudió en su auxilio el Roma. Un  gilidespeje de Olsen, que tiene pies de madera, lo estropeó aún más Fazio  entregándole gratis un gol a Bale, el segundo en dos meses. Un suicidio en  toda regla y el pistoletazo para otro partido, inclinadísimo al Madrid, que  menos presionado y con más espacios fue  extendiendo su dominio y su ventaja. En algunos momentos, incluso, se  acercó a su versión sinfónica. Ahí aparecieron jugadores que andaban en el  subsuelo: Bale, indefendible a su velocidad de  sprint; Marcelo, desatado por su banda; Lucas Vázquez, que metió el segundo gol  en posición de nueve; Kroos, otra vez en la alta dirección. Y con Benzema en  modo renacentista, oxigenando y rematando.   

 En definitiva, el  Madrid que quiere volver a ser y que aún no es todos los días.  


Luis Nieto – As deportes  

Foto: Getty Images   



Fecha: 28 de Noviembre de 2018
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