Tribuna 12 - Jimmy Oyuela
Cargando reproductor...

Brasil toca fondo: la prensa brasileña habla de un "fracaso" tras la eliminación de la Canarinha

Caratula de evento

"Mucho toque, toque y de Aquello Nada. 

La derrota ante Noruega no fue apenas una eliminación. Fue un golpe al orgullo, a la memoria y a la identidad de una selección que alguna vez intimidaba antes de salir al campo y que hoy vuelve a despedirse de un Mundial con más dudas que respuestas.

Mientras los aficionados intentaban asimilar la derrota por 2-1 en los octavos de final, importantes medios de comunicación y analistas brasileños coincidían en una palabra para describir el desenlace: "fracaso". La eliminación prematura volvió a encender el debate sobre el rumbo de la selección, la eficacia del proyecto encabezado por Carlo Ancelotti y la incapacidad de Brasil para recuperar el protagonismo que alguna vez dominó el fútbol mundial.

Brasil dejó el torneo con la sensación de haber desperdiciado otra oportunidad. Tuvo mayor posesión del balón durante varios pasajes del encuentro, dispuso de un penal que pudo cambiar la historia del partido y contó con el ingreso de Neymar en el segundo tiempo. Sin embargo, volvió a tropezar con los mismos problemas que la han perseguido en los últimos Mundiales: poca contundencia en ataque, errores en los momentos decisivos y una fragilidad defensiva que terminó siendo determinante.

El primer gran golpe llegó cuando Bruno Guimarães desperdició un penal que pudo poner en ventaja a la Canarinha. La espectacular atajada del arquero Ørjan Nyland mantuvo con vida a Noruega y cambió el estado anímico del encuentro. A partir de allí, Brasil perdió claridad y comenzó a dejar espacios.

Noruega esperó su momento. Y cuando apareció, lo hizo con la contundencia de su gran figura. Erling Haaland marcó dos goles en el tramo final del compromiso y silenció a miles de aficionados brasileños presentes en el estadio. El descuento de Neymar, desde el punto penal en el tiempo añadido, apenas sirvió para decorar un marcador que ya estaba sentenciado.

Las críticas no tardaron en multiplicarse. La actuación de Carlo Ancelotti quedó bajo la lupa por las decisiones tácticas y la demora en los cambios, mientras que varios comentaristas brasileños cuestionaron la falta de personalidad del equipo para reaccionar cuando el partido entró en su fase decisiva.

La eliminación también alimenta una estadística preocupante. Brasil continúa sin conquistar un Mundial desde Corea-Japón 2002 y vuelve a quedarse fuera antes de las semifinales, prolongando un ciclo de frustraciones impropio de la selección más laureada de la historia.

Más allá del resultado, el sentimiento que domina en Brasil es el de una oportunidad perdida. La generación encabezada por Neymar, Vinícius Júnior, Bruno Guimarães y Marquinhos llegaba con la ilusión de devolver a la Canarinha a la cima del fútbol mundial. En cambio, la despedida llegó demasiado pronto y con un rival que aprovechó cada error para escribir la página más importante de su historia.

Noruega celebra una clasificación histórica. Brasil, mientras tanto, vuelve a casa enfrentando una realidad incómoda: el prestigio construido con cinco títulos mundiales ya no alcanza para ganar partidos. Y, según el tono de buena parte de la prensa brasileña, esta eliminación representa un nuevo fracaso que obligará a una profunda reflexión sobre el futuro de la selección.

By; Jose Fernando Oyuela-Tribuna12 

Ph: Odd ANDERSEN 


Fecha: 06 de Julio de 2026